La SERIE III ayuda al creyente a iniciar un estudio ordenado de la Biblia. Esta serie enseña las habilidades básicas para convertirse en un estudiante de La Biblia a través de la vida, mientras aprende y repasa principios básicos de la fe tomados de cuatro libros del Nuevo Testamento.

En este libro, aprenderemos los principios sólidos y prácticos para validar el mensaje del autor como se expresa en las Escrituras. Sin esta capacidad, no podemos asegurar lo que el texto nos quiere decir. Mientras sea cierto, todos los creyentes debieran ser parte de una comunidad de creyentes –una iglesia local –bajo la enseñanza de un liderazgo pastoral competente, debemos ser como los de Berea (Hechos 17:11), escudriñando las Escrituras cuidadosamente para ver si lo que aprendimos es verdadero. Debemos desarrollar una con anza personal en el manejo de la Palabra, si esperamos ser e caces para capacitar a nuestros hijos, ministrar con efectividad en la comunidad de la iglesia, defender y compartir nuestra fe en una cultura posmoderna, y llevar a cabo inteligente y creativamente una vida de trabajo ante el mundo. En resumen, una comprensión débil y pobre de la Palabra frustrará casi todos nuestros esfuerzos para realizar un impacto importante de Jesucristo en nuestra generación.

Este libro presenta la tercera parte de La Serie de los Primeros Principios. En esta tercera serie, el libro uno se enfoca únicamente
el manejo de la Palabra con con anza.


La revelación de la Gran Comisión es profundamente mal entendida en el modelo de discipulado occidental. El concepto de una multiplicación de iglesias en el mundo ha sido reducido a una multiplicación de individuos en el mundo. Nuestro individualismo occidental ha reducido la formación de verdaderas comunidades cristianas a la multiplicación de discípulos individuales. Las asociaciones de iglesias han sido reemplazadas por asociaciones de individuos y grupos pequeños dirigidos con propósitos y agendas organizacionales. La iglesia se reduce a menudo a un lugar adonde asistimos en lugar de ser nuestra sede del ministerio y empresa. El libro de Hechos fue diseñado para formar nuestro entendimiento de la Gran Comisión y cómo Dios la diseñó para revelarse. Éste asienta las bases de tal manera que podamos construir sólidamente sobre ellas, según el diseño de Dios. A menudo está en contraposición en los puntos clave con la empresa organizacional de occidente –es decir, el intento de occidente de usar una gran organización para cumplir la misión global. Para comprender plenamente la revelación de la Gran Comisión, debemos entender el libro de Hechos. Para comprender con precisión el libro de Hechos, debemos entender cómo descubrir qué quiso decir el autor en el libro
o pasaje bíblico que estamos estudiando. Este libro es parte de una serie diseñada para sembrar el fundamento a n de llegar a ser hábil en el manejo de toda la Palabra de Dios y al mismo tiempo profundizar nuestra comprensión de los primeros principios de la fe.


Sembrar fundamentos sólidos en sus jóvenes iglesias fue una preocupación central del Apóstol Pablo. Él estuvo muy preocupado por que sus iglesias fueran fuertes y rmes de manera que nadie pudiera entrar y perturbarlos con otra enseñanza. Para asegurarse de que sus iglesias fueran fuertes, las visitaba personalmente, enviaba miembros de su equipo misionero a visitarlas, y les escribía cartas –las alentaba para que permanecieran fuertes en su nueva fe y hablaba de los problemas que afrontaban. Estas cartas que Pablo escribió llegaron a ser una parte muy signi cativa del Nuevo testamento. En sus cartas a la iglesia en Tesalónica, podemos ver a fondo la preocupación de Pablo por a anzar a sus iglesias así como su proceso para fundar, formar y cuidar de estas nuevas comunidades de fe.

Hoy en día, la mayoría de iglesias no están rmemente a anzadas. Sí, pueden tener un pastor y un edificio, pero no han echado raíces en el evangelio. No están cuidadosamente formadas y sustentadas en la enseñanza de Cristo a la manera en que vemos a Pablo y su equipo establecer las iglesias del Nuevo Testamento. En la carta a los Tesalonicenses, veremos que Pablo y Timoteo tratan tres problemas que emergen en la joven iglesia de Tesalónica. Observaremos que ellos continúan resolviendo estos problemas, por tanto, veremos el proceso de a anzamiento en acción.


Después de sentar sólidas bases en sus jóvenes iglesias, Pablo sabía que debía hacerlas madurar en todo lo que Cristo esperaba de ellas. La plenitud de esta imagen se hizo cada vez más clara para Pablo cuando Cristo develó la imagen completa de Su Iglesia para él. Esta Iglesia debía ser el centro del plan de Dios para esta era. Lo que Dios cumpliría a través de la Iglesia estaba más allá de lo que cualquiera podría siquiera imaginar. La única manera en que ellos podrían comprender su plenitud era orando por la iluminación de su entendimiento y entrando en una forma de vida que estaba sólidamente construida en torno a Su plan. Estas iglesias necesitaban madurar en la plenitud de Cristo. La carta de Pablo a los Efesios versa sobre ese entendimiento y sobre cómo entrar en esa plenitud con todo su poder añadido.


La imagen está a punto de llegar a completarse. La tarea de Pablo de a anzar las iglesias está llegando a un n. Él ha llevado el evangelio a los gentiles. Ha establecido una red de iglesias. Primero, los a anzó en la fe como vimos en su correspondencia a los Tesalonicenses. Luego, como parte de Su administración, reveló plenamente la Iglesia como el nuevo plan maravilloso de Dios que estuvo oculto en el pasado, el cual se incluye en una carta tipo mani esto a las iglesias de Éfeso. Ahora Pablo está llegando al final de su ministerio, de modo que vuelve su atención hacia esas iglesias para que permanezcan fuertes en la enseñanza –los primeros principios de la fe –y que él complete el proceso de plena estabilización con ellos, de manera que las generaciones venideras permanezcan también fuertes. Pablo cumple esto dirigiéndose a sus jóvenes líderes, que serán los líderes de la próxima generación.